Esa obsena necesidad

instaima

Obscena. ¿No les parece obscena tanta exhibición? ¿No les parece puerco, de mal gusto, regodearse de esa manera en las redes sociales, como si nunca antes hubieran sido felices? Yo encuentro de una miseria inconmensurable dejar ver que la felicidad aumenta cuando uno muestra lo feliz que está, así, tan a menudo, de a tres, cuatro fotos por día en esa red social llamada Instagram. Tal vez sea envidia, no voy a ocultar ahora mis dudas. Pero, por otro lado, me parece de un narcisismo enfermizo exhibir cada paso que uno da, sobre todo cada placer: ¿tan feliz, tan pleno, tan extasiado vas a estar todo el tiempo? Y si lo estás, algo en tu necesidad de mostrarlo, me hace sospechar.

¡Ah, vaina!

Viernes. He escrito estas mismas ideas una y otra vez. Hoy las escribo con el propósito (ya no oculto) de que luego, cuando me siente a medir cuántas palabras he escrito durante el día, meta en la suma estos pensamientos fáciles que me incendian a toda hora, y entonces el número total no me deje tan insatisfecho.

En Macondo se va el agua, se va la luz, se daña el teléfono, el Internet. Y en el colegio de al lado celebran las fechas especiales a punta de estruendo: sala, merengue, champeta. Ignorancia. Le digo Macondo al pueblo este donde paso la vida. Gabo supo ver belleza en el subdesarrollo. Intento Continue reading “¡Ah, vaina!”

Ya uno no sabe qué creer

A veces siento que se me agotan las palabras. O las ideas. Me cuesta escribir ficción. Bogotá tiene esa pereza, esa modorra absoluta en su clima nublado, gris, lluvioso, en su soledad. Siguen algunas molestias en los ojos. Y, aunque he hecho ejercicio, me dan culpa los dos días seguidos de comidas abundantes. Agradezco, sí. Hoy es domingo de pascua. El otro día hablaba por Skype con Raira, una amiga con la que estudié durante varios años en Buenos Aires. Me alarmó con su manera de ver la realidad. O con lo que se ve en la calle allá. Le consulté si lo que dicen los medios es así. Podría escribir sobre política, nacional e internacional, sobre la política de Argentina. No hace falta si no leer muchos diarios, muchos medios. Y eso lo hago siempre. Pero no. No quiero, me digo. Sigo con la ficción. Raira hizo hincapié en los despidos. Yo, en el tarifazo: ya hay un amigo que me dice que no llega a fin de mes. Me asombra cómo precarizan al trabajador, cómo tienen el apoyo de una derecha ignorante, y cómo pueden haber dicho que la mayoría se vería beneficiada. Algo les está saliendo mal, si ese era el objetivo, ya alguien les dijo. Otro amigo, en cambio, Sastel, defiende que repriman a los docentes que reclaman que el aumento de su sueldo esté por encima de la inflación, es decir, reclaman no caer en la pobreza. ¿Ignora Sastel que protestando se han conseguido beneficios de los que él goza y sin los cuales él sería incluso más miserable de lo que es ahora, en comparación con una persona que hace su Continue reading “Ya uno no sabe qué creer”