Trascender

Tomaré otro café, fumaré un cigarrillo. Es un lindo día de invierno. Es bueno disfrutar, por primera vez, del invierno.

Y entonces sube el dólar, porque renunció el ministro, y hacen corrida cambiara, hablan de golpe de mercado, quilombo acá y quilombo allá.
Pongo a Shakira una vez más, escribo. No trabajo, para qué, si nadie me controla, si puedo manejar mis tiempos. Mejor dedicarme a esto, a intentar liberar.

*

Es un buen invierno, si logro no pensar más en ese tipo, sacarlo de mi vida, y estar tranquilo, entonces será un buen invierno.

Continue reading “Trascender”

Revuelto II (Paciencia)

Increíble cómo me cambió el ánimo solo porque el hombre aquel me haya escrito. Le respondí enseguida, para demostrarle que estoy interesado. Espero que la próxima semana se vaya la verruga, confío.

Que se esté dando todo tan fortuitamente lento, aunque por un lado me descompagina -no encuentro otra palabra-, supongo que me juega a favor, no buscarlo, quiero decir, tan desesperadamente. Porque, si no estuviera la verruga, ya yo hubiera avanzado. Ayer, de hecho, fui yo quien le dije de quedar para el próximo fin de semana o la semana entrante, porque quiero verlo, claro. El dijo que durante la semana también podría ser. Todo depende de si se va la verruga. Es bueno saber que le intereso. Y supongo -ahora- que es bueno también que se esté dando todo de manera tan lenta.

En la terapia individual, la terapeuta decía que es importante que el otro se gane el espacio (no sé si fue esa la palabra que usó). Y que si estoy buscando alguien para conformar una familia, entonces debo darme el tiempo de conocer al otro, y que el otro me conozca, para establecer un vínculo. Las cosas no pasan tan inmediatamente. Y eso, lo ligo con el proceso -concepto algo común, repetido (trillado), tal vez-, con bancar el proceso, quiero decir.

Continue reading “Revuelto II (Paciencia)”

Motivos de una depresión II

Quisiera marcharme. Marcharme pronto. A cualquier lado. Sacar un pasaje, a Río de Janeiro, por ejemplo. O a la Florida. No, ahí están mis primos. A la costa española. Qué sé yo. A Cartagena de Indias. Y alquilar un departamento con vista al mar, en un piso alto, y alternar entre el mar y una piscina, y sentirme libre, sin preocupaciones, sin tener que pensar en ganarme el centavo, el peso, ahorrar, porque así es la vida, porque esas son las reglas de este lodazal al que he llegado quién sabe cómo. La vida y su incertidumbre eterna. Buscar trabajo en las redes, en Internet, me deprime, me asusta, me angustia, no quiero nada, no quiero más, quisiera parar. Solo hacer cosas que me gusten, y no tener que verlos a ellos, desaparecer, no tener contacto con ninguno, no hacerme cargo de nada, irme, aunque sea por un tiempo. No necesitar volver. No necesitarlos, a ellos y al dinero con el que puedo cobijar las necesidades básicas de esta existencia por la que atravieso sin pista alguna sobre su causa ni sobre su posible futuro. No confío en nada ni en nadie ya. Diríase que hay algo más, ¿no es así? Diríase que luego de esto, sentiremos más, comprenderemos si quiera. Pero no hay una sola certeza. No la tengo, y el asunto lejos de tranquilizarme, me angustia. Ahora estoy bien, me digo. ¿Pero luego? ¿Más adelante, qué tendré que hacer para sobrevivir? El tiempo pasa y temo al futuro, a la forma que toma todo.

*

No ha sido un mal día, el anuncio del trabajo fue positivo. Y luego, la clase ha sido tranquila.

La necesidad de los demás, de otro, eso que llaman amor quiero decir. ¿Es todo el amor malo, negativo, tóxico?

¿Y si estuviese acompañado entonces qué, me quejaría porque no tengo tiempo para escribir estas líneas inútiles?

Se hace tarde para comer, es casi medianoche.

Continue reading “Motivos de una depresión II”

Trabajo, economía y miserias cotidianas (en cuarentena, claro)

Le hablé por whatsapp al venezolano con quien tuve sexo el 24 de diciembre pasado. Qué vida esta. Pandemia. Pero no me agarró mal, intento repetírmelo para levantar el ánimo. El asunto es que al venezolano no se le entiende cuando habla. O hay que hacer un esfuerzo grande para entenderle. Me pregunto si encender la chispa. Es sólo activo, y no me gustan solo activos. Además, no me gusta él, su forma de ser. Pero bueno, estamos en pandemia, en guerra. Y un poco de cariño a distancia tal vez no venga mal. ¿O ya estoy muy grande para eso?

*

En el trabajo nos anunciaron ayer una serie de recortes. No nos bajan el sueldo, pero no darán el aumento previsto para el mes de abril. Además de ciertas otras cosas que me dejaron recalculando.

Hago y hago cuentas. ¿Debería buscar otro trabajo? Lo haré, como ya lo vengo haciendo, solo por si en un futuro alguien quiere llamarme. Laitan dice que lo que me han comunicado no es grave, que a él le pagan una pequeña parte en negro y que no cobrará eso hasta quién sabe cuándo. Continue reading “Trabajo, economía y miserias cotidianas (en cuarentena, claro)”

El abrazo de un hombre

GrafObraHiRes_00285

Culpa por sentir culpa. Culpa por no haber ido al gimnasio, por tomar tanto vino. Culpa por sentirme mal, cuando soy un privilegiado en medio de la pobreza creciente en esta ciudad. Culpa por administrar mal el dinero y no haber llegado a fin de mes, cuando recibí más que nunca.

*

Hoy función. Irán algunas del trabajo. Algo de vergüenza me da. Ese ámbito, la oficina, logra apoderarse de tanto de mi tiempo. Continue reading “El abrazo de un hombre”

Paciencia (actor, escritor)

No debo ponerme combativo. Pienso en la oficina. Y en que estos días de descanso me han venido bien para para pensar. Aunque ayer estuviese bastante enloquecido, desesperado, el calor intenso me estimula, trae en mí la sensación de que debo estar afuera divirtiéndome, con gente, siendo feliz, el calor intenso trae en mí también el recuerdo de los días pesados en Macondo.

El caso es que en la oficina no quieren darnos home office. Es sólo un día de vez en cuando lo que pedimos. O pido yo. Quiero yo. Y no quieren dárnoslo.

Pero yo soy un tipo que me enojo fácil, que pierdo la paciencia. No debería escribir eso. Debo escribir: yo soy un tipo que mejora en su proceso de mantenerse calmado y Continue reading “Paciencia (actor, escritor)”

No te resistas, déjalo ser

Que me incomoda la mierda en las calles. Que no puedo escribir más ficción por estos días, porque esa obra se lleva todo de mí. Los días pasan sin pena ni gloria. Hasta que estrenemos. Entonces tendré algo para mostrar. Un trabajo. Pronto filmaré escenas para un reel, y así poder promocionarme como actor con acento del Río de la Plata. No hago más que escribir sobre mí. Y ahora algo sobre lo que opino. Sobre esa obsesión de los humanos con domesticar especies, las calles llenas de mierda de perro, y la gente con sus mascotas. Y los gatos, en cada departamento al que vas. ¿Y qué hay de malo con vivir solo? La creencia de que es mejor estar acompañado. Eso noté hace poco, eso he visto en los comentarios de algunas personas.

Ahora puedo pagar una vivienda, un departamento, me mantengo solo, tengo mis ahorros, y gasto en lo que quiero. En lo que puedo, es cierto. Pero es mi dinero. Incluso puedo darme el lujo de prestar un dinerillo a la realización del proyecto. Luego me lo devolverán. Luego cobraré también. Aunque no sea mucho. Espero que vengan buenas épocas.

Mamá cumple años el otro mes. Pienso en las cuentas. Y pienso en todo un poco. Escribo. Para sacarme tanto tormento, tanta idea. El ojo sigue hinchado. Escribo.

¿Y qué tiene de malo estar solo, si uno está tranquilo? A veces me llega la necesidad de amor, de un cuerpo, de la ternura y de compartir. Pero por ahora estoy bien. Para qué apurarme y desear, si no estoy en el momento correcto. Cada cosa a su tiempo. Tal vez le pregunte al I-Ching si se estrenará la obra. Como por jugar. Debo ver escenas para el reel, a ver qué filmo. Mañana me dedicaré a eso.

Y mamá, en Macondo. La llamaré. Le diré que la quiero. Le diré que si necesita algo, cuenta conmigo. Aunque ya lo sabe. Quisiera ir a verla. ¿Me regalará papá un pasaje, si se lo pido? No lo creo. Soy un hombre de 33 años. Cumpliré 34. Debo pagar mi vida. ¿Y a dónde irme? ¿A dónde migrar? ¿En dónde ser el actor que quiero ser?

Y la mierda de perro, en las calles. En las calles duermen personas también. Ves a los inmigrantes Continue reading “No te resistas, déjalo ser”

Avasallado (o Agitación II)

Que la vida me pone en la misma ruta con esta mujer de Macondo y con este director de formas torpes para que aprenda yo algo, para que me amigue tal vez con algo de mí. No pelearme con eso, entonces, intuyo, es el camino, sino dejarme ser en la fluidez de lo que propone la vida.

*

Tensiones con el director. Es un tipo torpe y complicado. Lo escribo para no decírselo. Espero que las cosas mejoren pronto, tener esa charla en la que hablaremos de los números, que pase el invierno y estrenar. Ya pasará. Como todo. Espero mantenerme tranquilo. Me hace sentir bien, debo confesar, que haya quedado en evidencia delante de Raira y de Dante cuán imbécil y tosco es; sus formas duras. “Tradicionalistas”, ha dicho Raira ayer. Espero que se solucionen las cosas.

Ayer he ido al taller de escritura.

Mi nueva paranoia (espero sea sólo una paranoia) me habla de herpes en la pelvis. El viernes veré a la médica.

Ayer he ido a correr al gimnasio. Hoy iré a danza. El frío ha dado algo de tregua. Ya anhelo el verano. Quiero que termine el invierno, no me gusta, no soy un hombre de fríos.

*

Mantener la calma. Me lo digo siempre. Me lo digo hoy. Respirar profundo para no estallar y prevenir daños que pueden ser peores. Los temas de la obra, la chica esa socia de quien nos ayudó a gestionar el subsidio y sus maneras alteradas, mi jefa que ante la ausencia de autoridad y con el paso del tiempo vuelve a su tendencia de “sargentona”, como le dijo otra alguna vez, y yo que recuerdo cuánto la detesté: ¿es acaso su Continue reading “Avasallado (o Agitación II)”

Agitación (El inicio)

Vuelve la adicción. Eso quiero escribir desde hace rato. Me pasé el día pensando en el momento en que podría relajarme, es decir, fumar marihuana.

Mi amiga ecuatoriana está acá. Pero es tarde para irme hasta el barrio donde vive Laitan. Mi amiga ecuatoriana se aloja allí, en casa de Laitan.

Quisiera escribir más, pero debo hacer la cena. Debo dormir después. Algo de culpa siento por no ver hoy a mi amiga ecuatoriana. Pero supongo que podré vivir con eso.

Ya me siento más pesado: después de todas las comidas extras.

Es mejor no enroscarme, no pensar de más, la gente es sólo gente. Es otro el momento para negocios, acá lo que importa es el arte, no debo enroscarme con las actitudes de los humanos, no debo desconfiar, mejor dicho. Debo confiar. Continue reading “Agitación (El inicio)”

Largo de invierno II

Ansiedad porque me contesten. Despertar temprano en la mañana. El café torrado. La preocupación por el colesterol, por el vino de anoche, el vino que es frecuente, el arroz chino, las cuestiones del trabajo que toman importancia de a poco y se van inmiscuyendo en la mente hasta lograr convertirse en una obsesión.

Me acerco al círculo.

Entro a la página de pedidos. Veo el pedido que hice en el año 2015, antes de irme a Colombia. Veo entonces la dirección del hombre ese cuyo teléfono borré. Menos mal borro todos los teléfonos, me digo después. Veo la dirección y entonces la busco en Internet. La busco a ver si lo encuentro y le propongo una noche como esa, hace cuatro años, noche de cocaína y lujuria. Hace tanto no me doy a esas fiestas. Lo bien que hago. Aunque en las noches perciba el vacío de ciertas horas en las que algún resquicio de tedio pueda rozarme. Después ceno, duermo. Y en la mañana, como ahora, con la música de meditación, el sonido del día alzándose afuera, agradezco seguir en pie desde este lugar, el lugar de quien hace algo en el mundo.

Continue reading “Largo de invierno II”