Escribir (o Violencia sistémica que se devuelve)

Obra de Maud Lewis

Esta necesidad de escribirlo todo, todo lo que me pasa. Y la contradicción de cuándo escribir ficción. Ayer veía Maudie, la película. Y aunque al final, cuando muestran imágenes de los verdaderos personajes, pude notar cuán adornado lo hacen los productores o los realizadores del gran cine, la película me hizo reflexionar sobre aquello de dedicarse todo el día a hacer arte. Cosa que he hecho por temporadas, siempre con la angustia de sentir que hago cosas que no valen la pena, y que debo ponerme en algún momento a conseguir dinero. Hoy, por ejemplo y para no ir más lejos. Hoy es domingo, y por eso me doy cierto permiso para saltar de archivo en archivo y escribir una cosa aquí, y otra cosa allá. También porque no anda el internet. Entonces no puedo buscar trabajo en esas páginas, a las que no he entrado desde hace unos días. Me doy permiso, sin tanta culpa. Y digo “tanta”, porque algo de angustia siempre hay igual. Siempre lo escribo, siempre pensando en la estabilidad.

Pero volviendo a la película: cuánto he deseado eso, simplemente dedicarme al arte. Pero en los momentos en los que lo he hecho, cuánta presión y cuán difícil enfocarse todo el tiempo en el oficio, como Maud, por ejemplo, que en algún momento (sí, después y a pesar de muchos tormentos) se dedicó a pintar todo el día, todos los días. Yo viviría actuando, con proyectos de teatro y tele, y escribiendo Continue reading “Escribir (o Violencia sistémica que se devuelve)”

Advertisements

Tanta ropa cotidiana

buenos-aires-2437858_960_720-0

Y de repente, soledad. De repente es un decir, porque fue paulatino. Pero cuando me doy cuenta de la sensación, es como si hubiera sido de golpe. Por las tardes, después de buscar trabajo, un poco de tristeza me entra. Recuerdo aquel otoño del 2014, y agradezco que ahora sea primavera, haber venido en esta época.

Hoy, uno de los contactos al que le he enviado mi currículo me ha dicho que conseguiré trabajo fácilmente. Pues ya llevo un mes. O casi un mes. Y ni una entrevista. Ya escribí antes que tal vez sólo haga falta una, una sola, la empresa indicada, dar en el blanco, digo, a la primera. Uno nunca sabe. Ojalá.

Los días de sobriedad me vienen bien, me siento bien. La meditación, el ejercicio. Pero ya a eso de las cinco de la tarde se me va torciendo el deseo, considero suficiente la cantidad de concentración dispuesta en lo correcto, y me dan ganas de un porro. Hoy he buscado a ver si, como el otro día, encuentro algún resto que me sorprenda y que me haga la tarde. Pero nada, no he encontrado nada.

Y no sé bien qué historia continuar. Tengo tantas por la mitad, que no me atrevo a empezar otra. ¿Para qué? Si escribo una nueva, y me queda por la mitad, entonces ¿otra más a la lista de inacabadas? Continue reading “Tanta ropa cotidiana”

Un largo recorrido por la mente de estos días (o Como en el diario I)

Caravaggio_San_Juan_Bautista_2

Para qué hablarle. Bueno, para saber si vendrá el fin de semana a Macondo, y entonces tal vez pueda verlo. Pero con tanto voltaje que le he metido a estos días… búsquedas interminables por internet de algo que nunca, por suerte, se concretó. Esa salida a ese parque, y yo tomado, y solo, ahí, esperando, en pleno sur del pueblo.

Y cuántos enamoramientos van ya. Es uno más. Y listo, uno se enamora de la idea, no de la persona, eso me repetí el otro día.

No tengo ganas de escribir. Me salgo de mi eje, de mis casillas, y me siento tan culpable, como si no quisiera revelarme así de sucio. Por suerte no pasó nada, no hice nada.

Y además, si tantas cosas quiero, sería una locura gastar en él, en sexo. ¿O no? Porque no es sólo sexo. Es deseo, me he dicho. Y estoy gordo, y flatulento, porque he comido en exceso, y bebido desaforado, pensando que la bebida me desinhibiría, y entonces, borracho, efectivamente me sentí más capaz de buscar sexo, y hablé no con uno sino con varios a través del Whatsapp. Y al final casi concreto. Pero no. Y las cosas se pusieron color de hormiga, porque un tipo quiso asustarme. Y lo consiguió. Por suerte fue sólo un susto, me digo ahora.

Y si ya me voy a Buenos Aires, para qué seguir dándole cabeza a un chico aquí. Y en la costa más que todo. Pero ha sido lo mejor, el único hombre lindo aquí en Colombia. O eso me digo, esa es la fantasía después de verlo. Y ahora, al notar que cambió su foto de perfil en el teléfono, entonces me dan ganas Continue reading “Un largo recorrido por la mente de estos días (o Como en el diario I)”

Más (de Macondo, del pudor y del deseo)

No me sirve el mal humor para escribir. Porque entonces sólo quiero hablar sobre mis odios, que se me alborotan, y me urge revolear mierda para todos lados. A veces pienso que no estoy hecho para vivir con otras personas, disfruto más de la soledad, disfruto no tener contacto con otros salvo en ocasiones excepcionales. Lo escribo ahora porque por más que las cosas mejoren con mamá, me pregunto hasta cuándo podré soportar la convivencia. Pero es divagar, volver al mismo punto, preguntarme cosas que a veces no tiene sentido preguntarse, no ayuda.

Creo que las clases de manejo, esa escuela, su desorden, la chabacanería con la que se mueven y verme obligado a salir casi a diario, ver estas calles, tener contacto con la cotidianidad en este lugar, todo eso me afecta. Pobre niño hipersensible (¿pobre marica?).

Reconciliar. Hablaba con mi amiga Dunia el otro día, y ella me decía “qué bueno que estés reconciliándote”. No lo sé. No puedo saberlo ahora. No puedo mirar en retrospectiva aún.

*

Escribo porque no puedo hacer nada más, porque es la única manera que encuentro de pasar el tiempo en forma creativa. Están pintando la casa. Me incomoda la presencia del pintor aquí. Es el mismo de toda la vida, un Continue reading “Más (de Macondo, del pudor y del deseo)”

Imágenes de mi adicción

Imágenes de mi adicción. Miedo a que vuelva a ocurrir. Si con apenas unos momentos de displicencia, ya como más de la cuenta y me clavo un cuarto de pastilla para dormir. Yo que tiendo a ser culposo. Omnipotencia, mi terapeuta decía que mi culpa era omnipotencia, o la pretensión de ella.

La imagen de cuando un prostituto me robó el celular en Buenos Aires, en mi departamento, sin que yo me diera cuenta, me lleva a recordar que este año tuve que comprar dos, dos celulares nuevos: se me viene a la mente la imagen de cuando discutí con mi madre por teléfono, y reventé el aparato contra la pared, de la pura ira. Y después tuve que comprar otro cuando me dieron burundanga o quién sabe qué droga que me doblegó y me quitaron algunas pertenencias en mi departamento en Bogotá. Ni para qué pensarlo.

Imágenes de mi adicción

Recordaba también el día que Continue reading “Imágenes de mi adicción”

El cumple del primo (o Hacerse amigo del presente)

Eggleston_PDN

El otro día en la noche nos reunimos por el cumpleaños de mi primo en un bar. Estaban las chicas con cuya familia pasamos el 24 de diciembre pasado. No vino Tadzio, el hermano menor. Mejor. Yo me quedé sin dinero suficiente para pagar, porque todos quisieron invitar a mi primo, claro. Tuve que decirle a la novia que me prestara la cantidad que me faltaba. Ella pagaba con una tarjeta débito, y yo le di lo que tenía en efectivo. No era mucha la diferencia. Pero el acto me produjo una vergüenza de aquellas. Creo que nadie se dio cuenta. Eso espero.

Ellos, todos los que bebían cervezas en esa mesa, hacen cosas que podríamos llamar importantes. O bueno, importantes para ellos. Interesantes, no lo sé. Siempre tengo que lidiar con la pregunta de “en qué andas”. Ya hay varios Continue reading “El cumple del primo (o Hacerse amigo del presente)”