Previo al viaje

Por un momento me creí afuera de ese mundo. Por un momento pensé que estaba ya afuera de esas redes, de la búsqueda constante, mundo enfermizo, putrefacto. Y tengo ira, bronca. Conmigo, con él, no lo sé bien. Con todo. Con la vida. Con el Universo, incluso. Sé que no debo, sé que es soberbia, que todo está bien, y es sólo mi mente pesada que me hace pasar, me juega triquiñuelas, para que desconfíe.

Escribo y no puedo creer aún el orden de los acontecimientos. Escribo por escribir, como siempre, por sacarme de lado toda esta pesadez humana, lo propio a la existencia misma del ser, el darse cuenta de la vida. En fin.

Cada cual vive una historia tan diferente. Que si tan difícil se me hacía, tal vez estaba en lo correcto. Que no imaginó que yo la estuviese pasando tan mal. Eso dijo.

¿Y ahora?

¿Qué haré?

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Peruano, la rutina y malos humores

¿Por qué este dejo de tristeza? ¿Por qué, de repente enamorado de este ser humano, que antes se supone no me gustaba tanto, y ahora, como pasé todo este tiempo con él, entonces hay algo de apego…?

¿Por qué esta tristeza? Es como si de repente me encontrara dejado, abandonado, cuando percibo al otro como un ser ideal, que vive su vida feliz.

Y así vamos por la vida los humanos, queriendo a unos, rechazando a otros. Queriendo a unos que nos rechazan, rechazando a otros que nos quieren. Felicidad y compañía no son sinónimos necesariamente. Digo, no es solo feliz quien está acompañado. ¿Por qué esta tristeza?

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Pecados navideños

Miedos. Cuentas. Deseos. Una nueva etapa, este departamento, lo que cuento a los demás, decirle al compañero que habían dos hombres durmiendo en la calle frente al departamento anterior, que la zona era más picante, y luego me quedo pensando que gente durmiendo hay en todas partes, que no quiero sonar presumido, no quiero ser un tipo soberbio, engreído, fantoche. Quiero ser un hombre humilde, a pesar de mi conocimiento.

Amanece en Buenos Aires. Y sin embargo, falta para que abran las cosas ahí afuera. Podría salir a dar un paseo, ver el amanecer. Pero no suelo hacerlo. Y creo que bajó la temperatura. Es como si no encontrara sosiego.

Lunes. Debo ir a pelear por las cortinas.

Por momentos, la tranquilidad de este edificio me parece perturbadora.

Es raro que sea verano y no hacer nada. Es raro el concepto de verano y la tranquilidad de este lugar. Quiero ir a una pileta, nadar un rato. Cortinas, adentro. Me tranquilizo. Podré andar en calzones libremente sin el peligro a ser espiado por la vecina. Hoy la vi. Laitan dice que señora con perro es conchuda. Espero no tener ningún tipo de vínculo, y en caso de que lo haya, que sea positivo.

Es mejor no perder el optimismo. Que si en Reino Unido hay una nueva cepa, que el cierre de fronteras allí, las fiestas y miles de cosas. Miedo. ¿Cómo hacer para que no se alboroten los miedos con tantas cosas que suceden en el mundo. Es loco pensar en lo incontrolable de todo.

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Previo (septiembre ya)

Sólo espero el momento de volver a la cama, refugiarme con mis auriculares o mis tapones en medio de mis cobijas y no tener que lidiar con el mundo.

Todo me da miedo, todos me dan miedo. En la cancha de tennis siguen jugando. Espero a que se vayan para tomar las medidas: el viernes, con suerte, vendrán a instalar unas cortinas.

Noche, aburrimiento, lo de siempre.

Entre sueños, imagino que estoy con el uno y con el otro, que les pago para que me abracen, para sentir el roce de sus cuerpos al amanecer. Quisiera olvidarme de esta soledad. Quisiera entrar en otra etapa, no sé bien qué quiero, qué pido.

Escribo mientras espero la reunión para celebrar el cumpleaños del profesor de escritura. No es la hora más oportuna. Pero tampoco quería decir que no podía.

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Pensando en él

Si bien hubiese preferido no haber tenido que hacerlo, creo que me hizo bien haber salido. Aún pienso en los hombres, los enfermeros, en sus brazos, en su uniforme y sus miradas.

Sueño con las reuniones sociales, la posibilidad del contacto.

Ahora es la una y cuarto. Ya me hice el café y limpié un poco el inodoro, al cual no le dediqué tiempo antes de la operación. La mano molesta, pero los calmantes hacen su efecto.

Espero poder trabajar y vender este mes.

Anoche se me dio por indagar en la teoría de las vidas pasadas: hace un tiempo que sigo con frecuencia la astrología, pero el tema de las vidas pasadas nunca lo exploré mucho. Todo porque no paro de preguntarme qué es todo esto, este universo, esta vida, ¿somos almas?

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Llanto

No quiero acostumbrarme a recibir menos ingresos, y por lo tanto trabajar menos. Por ahora voy a estar bien. Por ahora.

Soñé con el vecino. Anoche hizo ruidos en el piso: el taloneo de nuevo, me asustó. ¿Lo hizo a propósito? Y si sí, ¿por qué lo hace, por qué vuelve? ¿Se dio cuenta que salí estos dos días cuando puso su música de mierda? No creo que viva tan pendiente de mí. El asunto me pone muy nervioso. Además, me agarra siempre fumado, y el temor es peor. ¿Habrá escuchado la conversación que tuve con Laitan? Pero cómo, no creo que pueda oír lo que hablo acá abajo, a menos que yo grite.

Amanezco de mal humor, con los odios pesados, en especial con el imbécil de arriba. Por suerte los tapones funcionan. Continue reading “Llanto”

Incierto ahora

Al principio estaba tan de acuerdo con el confinamiento, y ahora odio tanto todo esto que ha sucedido, no puedo amigarme con nada.

Los problemas con el Internet me ponen de muy mal humor, hay toda una nueva rutina a la que no logro adaptarme; no me hace empezar mi día contento. Además, debo poner una manguera, así cuando enciendo el aire acondicionado en calor no le cae a la vecina del primer piso: el del cuarto (arriba mío), me ha dicho que sabe que de mi aire cae al de ella.

Es solo notar un poco de fastidio y empezar a arremeter en mi mente contra los imbéciles a quienes odio, como el vecino de arriba, que anoche ha pisado fuerte. Tan solo lo percibí a lo lejos: tenía los tapones en mis oídos. La indignación desespera. Continue reading “Incierto ahora”

Normal

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Ser un hombre normal. Vivir la cotidianidad, la semana, esperar el fin del día, reprimir los deseos

*

Llegar de función, fumar marihuana, tomar un té.

Siempre la idea del sexo, la idea de un hombre, la idea de pasar tiempo con alguien, de enamorarme, de amar y ser amado y compartir, y desear y ser deseado. Como si hace mucho tiempo no estuviese con hombres que me gusten realmete, con un hombre lindo. Y vivo deseando, en la calle, mirando a todos, pensando que me enamoraré tal vez.

Quiero salir de la Argentina, quiero irme a otro lado y vivir una experiencia nueva. Creo que detrás de eso hay, entre otras cosas, el deseo, o la nostalgia más bien, por ser el joven recién migrado, por volver a experimentar, a ver las cosas por primera vez.

Quiero actuar más. Si uno no entrena, no ensaya, pierde la costumbre y los nervios no juegan tan a favor como otras veces. Ya no es suficiente una vez por semana. Quiero más.

Y entonces, masturbarme. ¿O no? ¿Salir a buscar un hombre?

El maquillaje ha terminado de irritarme la cara, estoy cansado, lo mejor es dormir, tomar un cuarto de pastilla y descansar hasta mañana, relajar bien y mañana tal vez ir a nadar. O no. Descansar, cocinar, escribir, estudiar, estar en casa.

Los hombres. Desear uno. ¿No hay alguien ahí para mí? Aún estoy a tiempo.

*

La ira. La frustración por las horas ahí dentro. Pero antes igual me frustraba por no tener ingresos. La incertidumbre. El miedo. La ira de nuevo al recordar las actitudes del uno y del otro. Incluso de las amistades.

Otra vez, me siento un poco mal del cuerpo, como débil, con principios de amigdalitis. No tomaré antibióticos tan pronto esta vez.

Mañana tengo función.

Y que no sea suficiente todo lo que gano. Aunque no debo ponerme en negativo, ya lo sé. Que no sea suficiente para comprar todo lo que quiero.

Y ellos ahí, los demás con privilegios. Ser inmigrante. Intentar, no parar de intentar todo con respecto al arte de actuar. Mañana rodaré escenas para un reel. No sé si Continue reading “Normal”