Probablemente

Probablemente a nadie importen estas líneas. Ni ahora ni nunca. Probablemente, publicarlas sea solo un ejercicio producto de mi narcicismo. Probablemente alguien entienda que al escribir logro poner cierto orden a los pensamientos en los que, como dice la psicóloga, me pierdo. Y probablemente, ese alguien no entienda por qué tengo que publicarlos, si a nadie importan.

Probablemente a nadie importe tampoco mi ficción. Probablemente, con el paso del tiempo, me importe cada vez menos el reconocimiento de mis contemporáneos (viejos y jóvenes, da igual), y entonces caiga en el individualismo y el egoísmo de una época que pareciera maldita (¿ha habido en la historia de la humanidad alguna etapa que no lo sea?). No más maldita que las grandes depresiones, las grandes guerras. Y por esto pregunto lo que pregunto. Tal vez no deba usar el paréntesis. Tal vez la cuestión es si ganará la batalla la luz, suponiendo que se pelean adentro nuestro (reflejando todo afuera) nuestros dos lados, el ying y el yang.

Probablemente usar un adverbio tantas veces vaya en contra de alguna norma que debería respetar. Pero ahora nada importa, no importan estas líneas, no importa mi ficción. Importa, solo acaso, si a alguien, algún día, logran conmover, cuestionar o incluso cambiar (¡cuánta pretensión!). Contradictorio, como buen humano. Haciendo lo que puedo, así me encuentro, haciendo lo que puedo para que no me gane la soberbia, para aprender y lograr cada día un poco más de humildad.

No te resistas, déjalo ser

Que me incomoda la mierda en las calles. Que no puedo escribir más ficción por estos días, porque esa obra se lleva todo de mí. Los días pasan sin pena ni gloria. Hasta que estrenemos. Entonces tendré algo para mostrar. Un trabajo. Pronto filmaré escenas para un reel, y así poder promocionarme como actor con acento del Río de la Plata. No hago más que escribir sobre mí. Y ahora algo sobre lo que opino. Sobre esa obsesión de los humanos con domesticar especies, las calles llenas de mierda de perro, y la gente con sus mascotas. Y los gatos, en cada departamento al que vas. ¿Y qué hay de malo con vivir solo? La creencia de que es mejor estar acompañado. Eso noté hace poco, eso he visto en los comentarios de algunas personas.

Ahora puedo pagar una vivienda, un departamento, me mantengo solo, tengo mis ahorros, y gasto en lo que quiero. En lo que puedo, es cierto. Pero es mi dinero. Incluso puedo darme el lujo de prestar un dinerillo a la realización del proyecto. Luego me lo devolverán. Luego cobraré también. Aunque no sea mucho. Espero que vengan buenas épocas.

Mamá cumple años el otro mes. Pienso en las cuentas. Y pienso en todo un poco. Escribo. Para sacarme tanto tormento, tanta idea. El ojo sigue hinchado. Escribo.

¿Y qué tiene de malo estar solo, si uno está tranquilo? A veces me llega la necesidad de amor, de un cuerpo, de la ternura y de compartir. Pero por ahora estoy bien. Para qué apurarme y desear, si no estoy en el momento correcto. Cada cosa a su tiempo. Tal vez le pregunte al I-Ching si se estrenará la obra. Como por jugar. Debo ver escenas para el reel, a ver qué filmo. Mañana me dedicaré a eso.

Y mamá, en Macondo. La llamaré. Le diré que la quiero. Le diré que si necesita algo, cuenta conmigo. Aunque ya lo sabe. Quisiera ir a verla. ¿Me regalará papá un pasaje, si se lo pido? No lo creo. Soy un hombre de 33 años. Cumpliré 34. Debo pagar mi vida. ¿Y a dónde irme? ¿A dónde migrar? ¿En dónde ser el actor que quiero ser?

Y la mierda de perro, en las calles. En las calles duermen personas también. Ves a los inmigrantes Continue reading “No te resistas, déjalo ser”