Va de largo (o Mejor me callo, mejor sigo con los cuentos)

Y Buenos Aires ahí, en la mira. No sé si ya escribí esto. Ha sido un día de aquellos, como ya varios. Al final salió el sol. Mamá tendió la ropa que yo había metido de nuevo en la lavadora, después de que se mojara dos veces con agua de lluvia. Ahora salió el sol. ¡Solazo! Pero cuando desperté, nubes negras: listo, suficiente para que se me clave en el pecho el mal humor. ¿O habrá algo más ahí? Sospecho que hay miedo. Me ocupo en dejar ir, en relajarme, porque la preocupación, dicen, es la manera de atraer lo que uno menos quiere. Tal vez temo al futuro. Por más que es mi intención no hacerlo, descubro a mi mente intentando controlar: la cuestión financiera, el viaje a Buenos Aires, esa sociedad. Qué hacer: ir de vacaciones o quedarme un Continue reading “Va de largo (o Mejor me callo, mejor sigo con los cuentos)”

El cumple del primo (o Hacerse amigo del presente)

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El otro día en la noche nos reunimos por el cumpleaños de mi primo en un bar. Estaban las chicas con cuya familia pasamos el 24 de diciembre pasado. No vino Tadzio, el hermano menor. Mejor. Yo me quedé sin dinero suficiente para pagar, porque todos quisieron invitar a mi primo, claro. Tuve que decirle a la novia que me prestara la cantidad que me faltaba. Ella pagaba con una tarjeta débito, y yo le di lo que tenía en efectivo. No era mucha la diferencia. Pero el acto me produjo una vergüenza de aquellas. Creo que nadie se dio cuenta. Eso espero.

Ellos, todos los que bebían cervezas en esa mesa, hacen cosas que podríamos llamar importantes. O bueno, importantes para ellos. Interesantes, no lo sé. Siempre tengo que lidiar con la pregunta de “en qué andas”. Ya hay varios Continue reading “El cumple del primo (o Hacerse amigo del presente)”

Ya uno no sabe qué creer

A veces siento que se me agotan las palabras. O las ideas. Me cuesta escribir ficción. Bogotá tiene esa pereza, esa modorra absoluta en su clima nublado, gris, lluvioso, en su soledad. Siguen algunas molestias en los ojos. Y, aunque he hecho ejercicio, me dan culpa los dos días seguidos de comidas abundantes. Agradezco, sí. Hoy es domingo de pascua. El otro día hablaba por Skype con Raira, una amiga con la que estudié durante varios años en Buenos Aires. Me alarmó con su manera de ver la realidad. O con lo que se ve en la calle allá. Le consulté si lo que dicen los medios es así. Podría escribir sobre política, nacional e internacional, sobre la política de Argentina. No hace falta si no leer muchos diarios, muchos medios. Y eso lo hago siempre. Pero no. No quiero, me digo. Sigo con la ficción. Raira hizo hincapié en los despidos. Yo, en el tarifazo: ya hay un amigo que me dice que no llega a fin de mes. Me asombra cómo precarizan al trabajador, cómo tienen el apoyo de una derecha ignorante, y cómo pueden haber dicho que la mayoría se vería beneficiada. Algo les está saliendo mal, si ese era el objetivo, ya alguien les dijo. Otro amigo, en cambio, Sastel, defiende que repriman a los docentes que reclaman que el aumento de su sueldo esté por encima de la inflación, es decir, reclaman no caer en la pobreza. ¿Ignora Sastel que protestando se han conseguido beneficios de los que él goza y sin los cuales él sería incluso más miserable de lo que es ahora, en comparación con una persona que hace su Continue reading “Ya uno no sabe qué creer”

Uno pequeño de los gigantes que se vienen (o Un chiste desafortunado)

Sin títuloEl hombre de los aguacates me dijo que no hiciera ese comentario, que me quedaba mal. Me dijo así cuando me asombré por el precio.
-¿¡Cinco mil!? –le grité con la felicidad de quien se va a casa a cocinar solo, sin gente, mierda.
Él se rio.
-No haga esos chistes -disparó-, que le queda mal.
Acertó.
No supe responder. Continue reading “Uno pequeño de los gigantes que se vienen (o Un chiste desafortunado)”

Suri

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Suri me habló y me habló. Me habló de su vida. Creo que ha estado llamando. Creo que ha llamado ayer y antes de ayer. Pero no le contesté. Para qué le di mi número. No sé. No quise mentir. Suri no tiene teléfono. Entonces me marca desde un público. Llevo varios días recibiendo llamadas de diferentes números: supongo que es él. A Suri me lo traje a casa el sábado, después de ir con Áspora a un bolichito gay. Suri se me pegó a la salida, a eso de las tres, cuando cerraron. Ya lo había visto en un bar antes. Fue sólo saludarlo, y Suri no se me despegó. 21 añitos. Morocho. Alto. Suri viene de Santa Marta. Yo quería ir en busca de otro hombre. Pero él no se me despegó. Y me dije que era mejor irme a casa, que seguir en quién sabe dónde. Suri parecía (y luego confirmaría) cargar un instrumento de buen tamaño.

Suri me contó su vida al día siguiente: que casi se lo llevan a prestar el servicio militar, Continue reading “Suri”

Martes de lluvia (y los niños de la calle)

Martes, lluvia afuera. Llueve mucho. Agradezco estar aquí, encerrado. Y no dando vueltas por una Bogotá que colapsa. En las noticias hablan de las madres que están con niños en la calle pidiendo dinero. Es verdad. Ya lo había notado. Se ha vuelto frecuente en Bogotá ver a mujeres con niños pidiendo dinero. Algunas mujeres tienen apariencia indígena, así decían en la nota, como poniendo en duda que realmente lo fueran. En los puentes peatonales (casi todos hechos mierda) de esta ciudad, se sientan y tocan lo que parece una guacharaca. Sí los he visto. Yo pensaba que eran desplazados. En la tele dicen que es explotación infantil, que los niños no deben estar en la calle pidiendo. La próxima vez que los vea, voy a llamar a la línea del Bienestar Familiar que dice ahí que uno debe llamar, el 141.

Líneas inconexas de un lunes en la noche (o No me sale la ficción rapidinha, o Gracias por leer)

Un miedo: un día sin Internet. Despertar a la mañana y no tener Internet. Me he olvidado de pasarle el recibo a la dueña (que paga todo, aunque ya no quiere hacerlo), y me han cortado el servicio de Internet. Tengo en el celular. Pero no en el ordenador. Ya sé que el día será diferente. Pero escribiré más. Claro.

Sin la tentación del Google Chrome asechando, escribí más. Todo el día, dedicado a esas historias que espero vean la luz en algún momento. Con unos centavos, podré pagarle al profesor para que me ayude a corregirlos.

¡Sanbombas! La editora me ha confirmado que el reportaje en el que Continue reading “Líneas inconexas de un lunes en la noche (o No me sale la ficción rapidinha, o Gracias por leer)”