Un año en Bogotá (y/o ¿Me estoy recuperando?)

Esta ciudad es un desastre. La ignorancia y la inmundicia nos poseen. Las diferencias de clases sociales son abrumadoras, al igual que la falta de educación. Somos una cultura conservadora, con doble moral y mente cerrada. Regresé de Buenos Aires porque creo que aquí tengo mejores opciones para avanzar en mi carrera como actor. Pero no me gusta esto, la cotidianidad se me hace pesada. ¿Cuestión de gustos? Tal vez. Moverse de un lado a otro puede ser una odisea, una tortura. El clima cambia todo el tiempo, uno experimenta todas las estaciones en un mismo día, de un segundo a otro. Pero eso sí, todas las noches hace hace frío. El invierno, siempre latente.

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Ya pronto cumpliré un mes sin cocaína. No he dejado el alcohol ni la marihuana. Pero no he consumido cocaína. Tampoco he tenido sexo. No he tenido excesos. Continue reading “Un año en Bogotá (y/o ¿Me estoy recuperando?)”

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Noticias de la recuperación (o Esto puede matarme)

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Áspora vino el viernes a almorzar a casa. Cocinamos. Fumamos. Tomamos una botella de vino blanco. Comimos pasta, pedimos postres, tomamos café. Hablamos y hablamos. Me dijo algo que ya me había advertido mi tía (en quien suelo buscar consejo): si no dejo los vicios, se van a llevar mis talentos. O mejor, si no lo dejo, esto puede matarme.

A qué ligas el dolor y a qué ligas el placer determina en gran medida tus hábitos y por lo tanto tu destino. Eso lo leí de un motivador estadounidense que se llama Tony Robbins. Lo recordé ese día en medio de la conversación con Áspora. Continue reading “Noticias de la recuperación (o Esto puede matarme)”

Seamos sólo vos y yo (o Amigos “con derechos”)

El heterosexual que conocí en uno de los paseos nocturnos que suelo (¿solía?) darme, me estuvo contactando. Venía hablándome en Facebook. Yo le respondía con amabilidad. Me hacía ilusión la idea de que él quisiera algo más que una amistad. El día que lo conocí estuvimos a punto de hacer un trío con una puta. Pero no teníamos dinero. Yo mentí y me mostré como heterosexual. Vinimos a casa, sólo él y yo. Se quedó dormido en el sofá. No es bisexual, como en algún momento soñé. No creo que quiera algo conmigo. Tal vez fantasea con la idea de sexo grupal, con mujeres.

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Más

prisiones-hungerHa pasado una semana. El martes pasado fui a un evento de una película en la que actúa mi amiga Adela. La suegra de Adela me convidó a unos pases de cocaína. Yo se los había pedido. Ellos se fueron tempranísimo, antes de las 11 de la noche. Me vine a casa a buscar hombres. Conseguí uno en Grindr. Fui a su casa. Tomamos algo y tuvimos sexo. Ahí, me metía al baño para esnifar a escondidas un poco de polvillo que le había robado a la suegra de Adela. Y de paso, entraba al Grindr a buscar a otro hombre. Un chico me dijo que tenía una bolsa y media de “perico”, como le dicen acá en Bogotá. Continue reading “Más”

Desintoxicación (o Propósito para dejar la cocaína)

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Debo dejarlo todo. Hablo de las sustancias. Ya lo he escrito antes. No quiero obsesionarme con esto.  Pero ¿cómo no? Pienso mil cosas. Es el tiempo libre. El sábado Áspora vino a casa. Fuimos a comer y de paso compramos un poco de polvo blanco. Esnifamos. Ella se fue a eso de las 4 y media. Yo me quedé despierto casi hasta las 9. Busqué hombres en Internet, seguí tomando. Es así como una reunión “tranquila”, se me vuelve una necesidad de tener sexo a cómo dé lugar. En esta ciudad, todo tiene un sabor a inmundo para mí, es como si nada me gustara realmente, como si no disfrutara nada, todo viene cargado de preocupación, de poco disfrute, de ganas de irme.

Ayer busqué un chico por Grindr. Continue reading “Desintoxicación (o Propósito para dejar la cocaína)”

Pequeñas paranoias (o El episodio del martes pasado)

3676453823_a8a57ebac4_bPequeñas paranoias me atormentan por momentos. Aunque trabajo (poco, pero algo) en no darle cabida a la mente, tengo pocas actividades, y mucho tiempo libre, entonces vienen a mí las situaciones recientes, mis relaciones con diferentes personas: le debo dinero a mi primo. Él es quien -debo decirlo-  paga siempre lo mío cuando salgo con él, porque yo vivo sin un peso; le he pedido el favor al marido de Adela que me tome unas fotos para el monólogo que planeo, me avergüenzo de haberlo hecho: él es un fotógrafo muy cotizado, debí haberle dicho a otra persona.

Hace un mes que vengo apaleado con un resfriado que no termina porque salgo alguna noche de la semana a drogarme, a intoxicarme con alcohol, cocaína y tabaco.

El  martes pasado, por ejemplo, cometí otro de esos excesos. El miércoles era feriado en Colombia, celebrábamos el “grito de la independencia”. Moría por salir. Le pedí a mi padre adelantar el dinerillo que me transfiere cada semana. Continue reading “Pequeñas paranoias (o El episodio del martes pasado)”

De cómo casi cumplo mi fantasía

Curioso. Por un lado, la vergüenza; por el otro, encuentro increíble (y peligrosa) mi capacidad. Ya he escrito varias veces que hace mucho tiempo tengo la fantasía de estar con un heterosexual. Pero no he tenido dinero ni energía. Por supuesto, no cualquiera accederá, pero estoy seguro de que si busco bien, conseguiré algún chico que se deje tocar a cambio de unos centavos, o ¿por qué no? sin necesidad de pagarle.

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El miércoles, cuando terminó la fiesta a la que fui con la suegra de mi amiga Adela, me quedé bebiendo unas cervezas en un parque con dos chicos que trabajan en la barra de la discoteca en la que estábamos. En Bogotá cierran todo a las 2.30/3 de la mañana. Algunos lugares abren hasta las 5, pero no dejan entrar después de las 2. Y hay un par de discotecas que abren hasta las 8, pero no todos los días y los precios son astronómicos. Continue reading “De cómo casi cumplo mi fantasía”