Recomiendo: ‘Antes’

Buenos Aires y los jóvenes, las estaciones (del verano al invierno), la soledad, ese paso relajado de los pibes de barrio, de quienes crecieron en casas, los machitos, la sexualidad, las drogas, la vida que pasa y uno que elige a veces sin saberlo, la luz y la oscuridad. Con Nahuel Viale y Nahuel Pérez Biscayart, Romina Ricci y Carlos Portaluppi, entre otros. Es la primera película del director Daniel Gimelberg.

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Aquí, el link a la película completa: https://www.youtube.com/watch?v=S7MANKkt1Yo

(Te extraño, Buenos Aires).

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Tal vez no deba escribirlos de dos en dos (o Los incendiarios de siempre)

Tal vez no deba escribirlos de dos en dos. Roberto Bolaño decía que es peligroso. En sus consejos sobre el arte de escribir cuentos, dijo: “1. Nunca abordes los cuentos de uno en uno. Honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte. 2. Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince. 3. Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes”.

Desde hace mucho vengo trabajando un par de cuentos. Y no puedo terminarlos. Redacto un par de líneas o corrijo algunos pedazos de cada uno de vez en cuando. Pero no llego a un final. Me digo que en días como estos, en los que tengo más tiempo libre, debo dedicarme a esas historias. Pero no lo hago. Y me siento impedido para empezar otras: temo no terminarlas o que queden en las carpetas de lo que no pienso publicar.

El martes entrevisté a un artista con miras a escribir una nota para un medio. Pero debo esperar a noviembre para asistir a un evento. Durante estos días transcribiré la entrevista. Por lo menos así tipeo en el ordenador. Algo escribo.

Me encierro durante días. Continue reading “Tal vez no deba escribirlos de dos en dos (o Los incendiarios de siempre)”

Ayer en la noche (y toda esta semana)

Lo conocí por Internet (una norma en el mundo gay). Vino a casa. Se quedó a dormir. Tomamos vino, fumamos porro y comimos pizza. No me encantó: me gustan más grandes que yo. Pero estuvo bien seducir y ser seducido. Necesitaba un poco de intercambio de energía sexual. Y de fluidos. Sé que no es lo que busco. Obviamente tuve que estar drogado para hacer que se propiciara el morbo. Pensé, deseé y fantaseo incluso ahora con tomar cocaína  la próxima vez que lo vea. Pero no lo haré. No tengo el tiempo que requiere drogarse y luego recuperarse (la resaca).

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Hace unas semanas me reuní con una editora de un medio en el que solía publicar artículos. Me recomendó un tema. Voy a escribir una nota. Ya he estado investigando. Escribo poco últimamente. Los cuentos están olvidados. Durante las últimas semanas he destinado mi energía creativa al teatro. Pero estos días ya descansé.

El sábado fue el último día de la temporada del monólogo. Continue reading “Ayer en la noche (y toda esta semana)”

Valentía, miedo y vergüenza

El sábado después de la función fuimos a tomar algo con las chicas que me ayudan. Había ido mi primo a ver el monólogo. Yo no tenía dinero. Asumí que él pagaría. Cuando llegó la cuenta, le dije que me ayudara. Y así fue. Luego sentí vergüenza. ¡Siempre paga lo que yo consumo! Otra amiga me dio el viernes unos 30 000539630dólares. Iban a verme otras amistades, saldríamos después y yo no tenía un peso. Ella me preguntó si quería que me prestara…

El teatro con el que venía hablando me propuso hacer una temporada corta del monólogo que ensayo desde hace meses. Habían dicho que en noviembre. Pero se adelantó la cosa. También, por suerte, estuve grabando unos episodios para una novela. Así que la semana pasada actué mucho. Soy feliz cuando actúo.

El jueves no pudimos (no pude) evitarlo: caí. Fue poco. Pero fue. Esnifé. Lo confieso porque este blog nació de la idea de hacer un diario al respecto. Me acosté a dormir después de las 8 de la mañana del viernes. Esa noche tuve la voz débil. Estuve disfónico. Este fin de semana, prueba: no debo enloquecerme después de las funciones, no debo enloquecerme después de las funciones. Continue reading “Valentía, miedo y vergüenza”

Lunes, otra vez

El clima durante el fin de semana fue oscuro, gris, bogotano. Me encerré a escribir, a fumar y a comer. Los días de semana, ya lo había dicho antes, me pongo ansioso. Hay ciertos escritores a quienes les conviene el sufrimiento, la agonía, la incertidumbre. A mí, no. A pesar del clima, estuve animado. Mi amiga Áspora me envió un poco de hierba en un servicio a domicilio, así que me dediqué a relajar. La marihuana me ayudó a apalear el bajón de ánimo: la desocupación, el tiempo libre, el dinero… sobre todo eso: ¡el dinero! Es en estos momentos cuando más debo tener cuidado. En los momentos de preocupación la incertidumbre me golpea y me dan esas ganas locas de hacerme daño.

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Voltea, ojos brillantes

Por las noches, cuando salía a correr, escuchaba esa canción y pensaba en él, me imaginaba diciéndole “turn around, bright eyes”. Esa fisonomía: alto, rubio, velludo, fuerte por naturaleza… Voltea, ojos brillantes, llévame contigo, descansemos juntos, abrázame y déjame respirarte mientras duermes.

https://www.youtube.com/watch?v=lcOxhH8N3Bo

Me agobiaba la desesperación. A mediados de 2015 decidí dejar Buenos Aires y venir a Bogotá a probar suerte. Allá trabajaba en la boletería de un teatro. El único proyecto artístico que tenía en camino era una obra con una compañera, pero no conseguimos quién nos dirigiera y ella no quiso continuar. Me pasaba seis horas al día sentado, encerrado en un lugar pequeño al que algún trabajador del teatro llamaba “la pecera”. Y cuando los transeúntes (muchos de ellos turistas) paraban a preguntar, yo debía venderles. Les hablaba a través de un micrófono y les ofrecía entradas al show. Yo estaba a la vista de todo el que pasara. Continue reading “Voltea, ojos brillantes”

El lado oscuro de mis deseos

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Mañana iré a una papelería, compraré cartulina y un marcador, y escribiré esos putos objetivos. Mi tía terapeuta me ha dicho que lo haga, me ha dicho que escriba los logros que quiero cumplir, que los ponga en lugar visible y los lea con frecuencia. También me recomendó buscar información sobre el grupo de TRE (Tension And Trauma Releasing Exercises). Dice que es una buena manera de sanar. El jueves pasado estuve de fiesta, me olí un par de pases (sí, sólo dos) y me traje a un chico a casa, a un chico que no me gustaba. Sólo dejé que me chupara la pija. No lo toqué. No me gustaba. Pero estaba borracho.

Hago ejercicio todos los días. Hago tapping. He hecho varias audiciones en los últimos días. Eso significa más oportunidades de trabajo. Pero también, si no soy elegido, más rechazos. Continue reading “El lado oscuro de mis deseos”