Lunes, otra vez

El clima durante el fin de semana fue oscuro, gris, bogotano. Me encerré a escribir, a fumar y a comer. Los días de semana, ya lo había dicho antes, me pongo ansioso. Hay ciertos escritores a quienes les conviene el sufrimiento, la agonía, la incertidumbre. A mí, no. A pesar del clima, estuve animado. Mi amiga Áspora me envió un poco de hierba en un servicio a domicilio, así que me dediqué a relajar. La marihuana me ayudó a apalear el bajón de ánimo: la desocupación, el tiempo libre, el dinero… sobre todo eso: ¡el dinero! Es en estos momentos cuando más debo tener cuidado. En los momentos de preocupación la incertidumbre me golpea y me dan esas ganas locas de hacerme daño.

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Voltea, ojos brillantes

Por las noches, cuando salía a correr, escuchaba esa canción y pensaba en él, me imaginaba diciéndole “turn around, bright eyes”. Esa fisonomía: alto, rubio, velludo, fuerte por naturaleza… Voltea, ojos brillantes, llévame contigo, descansemos juntos, abrázame y déjame respirarte mientras duermes.

https://www.youtube.com/watch?v=lcOxhH8N3Bo

Me agobiaba la desesperación. A mediados de 2015 decidí dejar Buenos Aires y venir a Bogotá a probar suerte. Allá trabajaba en la boletería de un teatro. El único proyecto artístico que tenía en camino era una obra con una compañera, pero no conseguimos quién nos dirigiera y ella no quiso continuar. Me pasaba seis horas al día sentado, encerrado en un lugar pequeño al que algún trabajador del teatro llamaba “la pecera”. Y cuando los transeúntes (muchos de ellos turistas) paraban a preguntar, yo debía venderles. Les hablaba a través de un micrófono y les ofrecía entradas al show. Yo estaba a la vista de todo el que pasara. Continue reading “Voltea, ojos brillantes”

El lado oscuro de mis deseos

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Mañana iré a una papelería, compraré cartulina y un marcador, y escribiré esos putos objetivos. Mi tía terapeuta me ha dicho que lo haga, me ha dicho que escriba los logros que quiero cumplir, que los ponga en lugar visible y los lea con frecuencia. También me recomendó buscar información sobre el grupo de TRE (Tension And Trauma Releasing Exercises). Dice que es una buena manera de sanar. El jueves pasado estuve de fiesta, me olí un par de pases (sí, sólo dos) y me traje a un chico a casa, a un chico que no me gustaba. Sólo dejé que me chupara la pija. No lo toqué. No me gustaba. Pero estaba borracho.

Hago ejercicio todos los días. Hago tapping. He hecho varias audiciones en los últimos días. Eso significa más oportunidades de trabajo. Pero también, si no soy elegido, más rechazos. Continue reading “El lado oscuro de mis deseos”

Un año en Bogotá (y/o ¿Me estoy recuperando?)

Esta ciudad es un desastre. La ignorancia y la inmundicia nos poseen. Las diferencias de clases sociales son abrumadoras, al igual que la falta de educación. Somos una cultura conservadora, con doble moral y mente cerrada. Regresé de Buenos Aires porque creo que aquí tengo mejores opciones para avanzar en mi carrera como actor. Pero no me gusta esto, la cotidianidad se me hace pesada. ¿Cuestión de gustos? Tal vez. Moverse de un lado a otro puede ser una odisea, una tortura. El clima cambia todo el tiempo, uno experimenta todas las estaciones en un mismo día, de un segundo a otro. Pero eso sí, todas las noches hace hace frío. El invierno, siempre latente.

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Ya pronto cumpliré un mes sin cocaína. No he dejado el alcohol ni la marihuana. Pero no he consumido cocaína. Tampoco he tenido sexo. No he tenido excesos. Continue reading “Un año en Bogotá (y/o ¿Me estoy recuperando?)”

Noticias de la recuperación (o Esto puede matarme)

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Áspora vino el viernes a almorzar a casa. Cocinamos. Fumamos. Tomamos una botella de vino blanco. Comimos pasta, pedimos postres, tomamos café. Hablamos y hablamos. Me dijo algo que ya me había advertido mi tía (en quien suelo buscar consejo): si no dejo los vicios, se van a llevar mis talentos. O mejor, si no lo dejo, esto puede matarme.

A qué ligas el dolor y a qué ligas el placer determina en gran medida tus hábitos y por lo tanto tu destino. Eso lo leí de un motivador estadounidense que se llama Tony Robbins. Lo recordé ese día en medio de la conversación con Áspora. Continue reading “Noticias de la recuperación (o Esto puede matarme)”

Seamos sólo vos y yo (o Amigos “con derechos”)

El heterosexual que conocí en uno de los paseos nocturnos que suelo (¿solía?) darme, me estuvo contactando. Venía hablándome en Facebook. Yo le respondía con amabilidad. Me hacía ilusión la idea de que él quisiera algo más que una amistad. El día que lo conocí estuvimos a punto de hacer un trío con una puta. Pero no teníamos dinero. Yo mentí y me mostré como heterosexual. Vinimos a casa, sólo él y yo. Se quedó dormido en el sofá. No es bisexual, como en algún momento soñé. No creo que quiera algo conmigo. Tal vez fantasea con la idea de sexo grupal, con mujeres.

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Más

prisiones-hungerHa pasado una semana. El martes pasado fui a un evento de una película en la que actúa mi amiga Adela. La suegra de Adela me convidó a unos pases de cocaína. Yo se los había pedido. Ellos se fueron tempranísimo, antes de las 11 de la noche. Me vine a casa a buscar hombres. Conseguí uno en Grindr. Fui a su casa. Tomamos algo y tuvimos sexo. Ahí, me metía al baño para esnifar a escondidas un poco de polvillo que le había robado a la suegra de Adela. Y de paso, entraba al Grindr a buscar a otro hombre. Un chico me dijo que tenía una bolsa y media de “perico”, como le dicen acá en Bogotá. Continue reading “Más”