Limerencia

La canción es binaria y heteronormada, pero lo perdonamos porque corría el año 2000 y porque es Robbie.

Y la manera frenética en que asumo la búsqueda en esa aplicación, la ansiedad que me genera, que me generó el sujeto ese y no encontrar otro como él. Por ahora, supongo. Algo parecido a la historia con P.

*

Que ellos están más locos que yo, esos hombres con doble vida. Porque con algunos de esos también me obsesioné. Aunque este, el marketero que “me clavó el visto” no tenía una doble vida. O eso creo. Pero esta nueva obsesión me ha hecho revisar mis obsesiones pasadas.

¿Quiero realmente continuar haciendo la obra, todo el esfuerzo que implica, sólo por actuar? Lardi ha dicho que vayamos a festivales. Qué cansancio me genera tan solo pensar todo lo que hay que hacer.

Qué ganas de estar en otro proyecto, actuar y divertirme, y vivir de eso. ¿Aceptaré alguna vez las dificultades de la carrera actoral?

*

Obsesionado con este sujeto al que he idealizado (llamémoslo “el marketero de Recoleta”) y ante el cual siento que he quedado como un inmaduro.  

Ansioso, de mal humor, verdaderamente obsesionado. Pero a ese hombre seguramente ya se le olvidó el asunto.

Entonces entré al chat aquel y le pregunté a uno, le conté la situación, me expongo ante desconocidos, qué necesidad. Y el desconocido en el chat me dice que es como si estuviera muy pendiente, que ante los ojos del otro quedé “como un pibe”, que no me obsesione, pero luego deja de responder también, porque la gente es así, poco simpática cuando quiere.

*

Luana ya me había dicho que el que quedaba como un estúpido era el otro por no contestar. Pero Luana habla desde el amor.

Y entonces quiero uno como él, de la misma edad, que se dedique a lo mismo, alguien maduro e inteligente. ¿Cómo sé si él es maduro e inteligente?

Me juzgo. Y no sale nada bueno de ahí. Me obsesiono. Me arrepiento. Debí haber pensado mis comentarios, mi interacción con el sujeto, me puse en tono chiste fácil, tono boludo, no presenté mi mejor cara.

Ya pasará. Idealizar a alguien que uno no conoce, obsesionarme con alguien que no conozco, qué locura.

Refugiarme en las letras, en lo que sé hacer, encontrar consuelo en las cosas en las que soy bueno.

¿A mí? Cómo puede no querer estar conmigo. Pero ni me conoce.

¿Por qué lo pongo en un pedestal?

Qué chat de mierda ese en el que quiero conseguir no sé qué. Pero ahora estoy escribiendo algo que no sé qué es, pero estoy escribiendo, algunos cuentos. Vale la pena, me digo. Escribir, quiero decir, vale la pena.

¿Y qué si nunca llega el amor?

Debo aprender a vivir mi vida así nomás. Cómo salir de esa búsqueda constante, frenética de sexo.

No quiero pasarme la vida así, pasarme el tiempo en esos lugares buscando no sé bien qué. En otras épocas, pude mantener cierta cordura, por así llamarlo. Pero ahora ya no. No tengo sosiego.

Limerencia. Enamoramiento (obsesión, mejor) de una persona que no conozco, a quien le pongo características que no tiene. ¿De quién me estoy enamorando? ¿De la persona que es realmente el otro o de quien quiero que sea? Me pasa ahora siendo esto inclusive un vínculo virtual. Algo que no es real, ilusión con una idea.

Haberme pasado horas enteras ayer en ese chat, como siempre, hace que quede después con una culpa asquerosa, culpa y cansancio.

Y de nuevo: el imbécil en el chat al que le cuento la historia, y se pone en un nivel de superioridad, cosa fácil cuando te piden consejo.

¿Escribir una historia para Wattpad? Estuve mirando y encuentro el contenido allí tan adolescente y comercial que no se condice con mis objetivo. Además, me lleva tiempo redactar ficción -redactar cualquier cosa, siempre es cuestión de a qué dedica uno su tiempo, ¿no es así?-, y vaya si es de valorar el recurso tiempo. Si no me va a traer ganancia económica, ¿para qué? Sería la posibilidad de encontrar lectores fácilmente.

Pero ¿quiero escribir cualquier cosa sólo para que me lean, con todo el tiempo que lleva el asunto?

Fue una linda tarde con Laitan. No debo entrar tan seguido en ese chat. ¿Qué es lo que realmente estoy buscando?

*

¿Y qué carajo me importa cómo quedé ante sus ojos? “Ante sus ojos quedaste como un pibe”, dijo el chico del chat al que le comenté la historia. El chico del chat dejó de responder. ¿Qué carajo me importa cómo quedé ante sus ojos?

Raira dijo que si el hombre aquel (“la obsesión más absurda nunca antes vista”) se resintió o no le gustó mi chiste “que se curta”. Y es así, qué carajo me importa lo que haya pensado.

¿Entonces por qué sigo pensando en eso?

Deseo una audición para un proyecto medianamente grande, y quedar. Les he dicho que no iría a la audición a los estudiantes de la escuela de actuación que iban a llevar a escena el cuento de García Márquez para una clase; era muy poco claro el material, “una propuesta actoral”, pidieron.

Laitan me ha pasado el número de una tarotista.

Author: Anónimo Temporal

Empezaré por un diario de mi propósito de recuperarme del abuso a ciertas sustancias y al sexo. Contaré historias sobre mi vida. Si toda narrativa es ficción, esta es, entonces, la ficción de mis días, la ficción de mi vida.

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