Previo al viaje

Por un momento me creí afuera de ese mundo. Por un momento pensé que estaba ya afuera de esas redes, de la búsqueda constante, mundo enfermizo, putrefacto. Y tengo ira, bronca. Conmigo, con él, no lo sé bien. Con todo. Con la vida. Con el Universo, incluso. Sé que no debo, sé que es soberbia, que todo está bien, y es sólo mi mente pesada que me hace pasar, me juega triquiñuelas, para que desconfíe.

Escribo y no puedo creer aún el orden de los acontecimientos. Escribo por escribir, como siempre, por sacarme de lado toda esta pesadez humana, lo propio a la existencia misma del ser, el darse cuenta de la vida. En fin.

Cada cual vive una historia tan diferente. Que si tan difícil se me hacía, tal vez estaba en lo correcto. Que no imaginó que yo la estuviese pasando tan mal. Eso dijo.

¿Y ahora?

¿Qué haré?

Él aceptó mi adiós así no más. Mostró desinterés.

*

Tantas cosas por hacer, por pensar. Abrí el diario para escribir no sé qué cosa sobre el viaje próximo, pero me gana el pensamiento sobre el vínculo recién terminado: leí arriba que había escrito sobre él, y una cosa llevó a la otra. Es de madrugada. Espero estar bien.

Es de madrugada ahora. Espero estar bien. Las cuentas. El viaje en avión, este plan repentino. Los meses siguientes, meses en los cuales debo tener cuidado. Empezar a buscar trabajo. Mañana supongo debo mirar, así llego a la primera sesión con la psicóloga un poco más empapado de qué hay en el mercado laboral, qué es lo que ofrecen ahí afuera. A decir verdad, estoy negado, no quiero buscar, quiero sentirme libre, quiero sentir que no necesitaré de vuelta ese encierro en ambientes nefastos. Y que me hayan sacado así, que no hayan permitido ni un adiós con los compañeros… gente, mundos complejos, la vida misma, los humanos que no sabemos cómo vivir, que creemos que abarcamos más de lo podemos, que nos creímos el cuento de la supremacía.

Y ahora pienso en el amor de nuevo, en que desearía establecer un vínculo, en cuán difícil resulta encontrar a alguien con quien vivir una historia de amor.

Estuve un rato mirando ofertas laborales, preparando el currículo. Es una tarea engorrosa. Como lo es el trabajar: entrar luego a un lugar; estar subordinado. Espero no pasar por maltratos, como la vez pasada, aunque las energías fuertes son propias de los humanos en general.

Al parecer estará lluvioso en el sur la próxima semana.

Laitan dice que la majestuosidad del lugar me deslumbrará igual, que el contacto con la naturaleza estará igual, y que el olor del bosque con la lluvia es maravilloso.

*

Mañana partiré al sur. En unos minutos, la clase con el dramaturgo que corrige la obra que escribo, que dirigiré y produciré este año.

Ayer encontré una gorra que había dejado Peruano en el departamento anterior, y que yo había guardado en una valija, que será la que, coincidencialmente llevaré al sur. Rompí en llanto. Menos mal no tengo su número, pensé. Si no, le hubiese escrito. ¿Para qué? ¿Qué es ese punto en común que él mencionaba? ¿Cuál era? ¿Dónde estaba ubicado en el orden de sus prioridades? De repente, me sentí buscándolo más, y no me gustó. Ayer, antes de dormir, leía cosas sobre dejar ir. Es importante. Y dale con las migajas, siempre hablo de las migajas. Hoy tendré terapia. Que no puedo conformarme con una relación con poca pasión, con poca calentura, poco interés, lidiar con alguien pesado por el simple hecho de no estar solo.

En cualquier parte, podré escribir. Sacaré esta computadora y escribiré. Porque sí. Así vaya cargado. No pasará nada, seré feliz, sin miedo al otro, a la mirada del otro. Siento no haberme reunido con Lardi esta semana.

Ha sido todo muy rápido.

Hace unos minutos, mientras tomaba el baño, podía escuchar a las vecinas conversando, una le decía a la otra que no se quedaba dormida sin decir “gracias, Señor”, que a veces cinco minutos de oración en el baño, en la taza del baño, en la mañana, que ella notaba este hábito cada vez más frecuente en ella. Y sí, somos varios, pensaba mientras fumaba el cigarrillo intentando no hacer ruido para no espantarlas a ellas que charlaban tan a viva a voz siendo casi media noche, sin pensar que podía haber alguien en una bañadera, en un baño cercano, buscando un poco de paz mental.

*

“Los amores cobardes no llegan a amores ni a historias se quedan ahí, ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar”.

Tantas sensaciones. No puedo dormir. En poco más de una hora partiré al aeropuerto.

Author: Anónimo Temporal

Empezaré por un diario de mi propósito de recuperarme del abuso a ciertas sustancias y al sexo. Contaré historias sobre mi vida. Si toda narrativa es ficción, esta es, entonces, la ficción de mis días, la ficción de mi vida.

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