Días extraños III

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Agradecido. He sido feliz por el casting del viernes, por la salida de anoche para festejar el cumpleaños de Dante, y por el ensayo hoy. Además, el miércoles actúo de nuevo: rodaré un cortometraje. Es cierto que dudo que quede bien hecho, pero tendré imágenes con el acento rioplatence, que es lo que me interesa. Fumo unas pitadas y me pongo a extrañar. Pienso en ir a pasar Navidad y año nuevo en Macondo, con mamá.

Pero también quiero ir a Londres y tomar clases en Rada.

*

Mamá había tomado anoche cuando la llamé. Yo también. Había bebido vino yo. Lo dejaré. En caso de cenar, esta semana, no voy a tomar vino.

A veces, la vorágine se lo lleva a uno puesto, la intensidad de los días, de las energías y los egos.

 

Fastidiado. Recuerdo la conversación del fin de semana con el novio de Dante y me fastidio. Ni vale la pena narrarlo. Es un pequeño insoportable. Es un amigo, igual. Pero no quiere decir eso que uno no se aleje de las amistades.

*

Todo adquiere más importancia, cada detalle de la vida.

Pensaba que no es que odie las tareas. Odio a esos ahí. Pero no debo repetirme el discurso. Odio permanecer sentado, la ansiedad de percibir los otros cuerpos cerca. Intento ser amable. ¿Se me nota que estoy en llamas, que me enfurezco? No es la tarea en sí. En casa, por ejemplo, trabajaría diferente. Son las…

*

Pero debo trabajar. No tengo más opciones por ahora. Hoy no iré al trabajo. Hoy grabaré el cortometraje.

 

…la gente, sus energías, sentir que me ahogo por momentos con la presión que yo mismo me pongo, con la diferencia entre ellas que comisionan muchísimo más que yo, lo que me ha llevado a la desmotivación.

*

Ahora me ha entrado el apuro por salir de ese lugar. No quiero seguir trabajando ahí. Debo buscar trabajo, porque necesito el dinero para continuar llevando la vida que llevo, para seguir creciendo.

 

No debo quejarme.

Puedo decir que en las oficinas se reúnen miserias asquerosas, seres verdaderamente despreciables. Cada uno con su dolor propio, claro. Estoy siendo soberbio, lo sé. No soporto más el ninguneo de las víboras.

Lo de ayer fue bastante amateur. Espero sacar contenido para el reel, imágenes con acento del Río de la Plata.

Me quiero ir de acá, porque ya no me gusta. Veo miseria, pobreza, quiero otra cultura, otra gente, otro contexto.

*

Mis sueños, mis deseos, mi tiempo. Mis talentos. Y este sentir constante que se me ha pasado el tiempo. Pero no es así. No se me ha pasado nada. Este es mi momento. Y debo seguir trabajando para construir, así sea arduo, si sigo empecinado en lograrlo, tarde o temprano va a pasar. Es cuestión de tiempo.

Resistir.

Y pienso esto y aquello, que tal vez tenga un problema con la autoridad, que tal vez soy yo, que es mi soberbia. Pero no, esos mundos, esas gentes. ¿Por qué me encuentro con eso ahora? O mejor, ¿qué tengo que aprender de ahí?

Me harto de la gente, de algunas gentes.

 

El teclado ha quedado un poco herido después del golpe de ayer.

*

Si tan solo pudiera contar con un guía, si tan solo alguien me dijera por dónde seguir, cómo seguir, qué hacer.

*

No puedo quedarme atado a la silla de ese trabajo: debo buscar algo de lo que obtenga más placer que esas ventas. En breve llegará la cerda, mi jefa, y quién sabe qué situaciones se presenten. Tengo miedo. Como siempre. Miedo a no cumplir mis sueños. Y me entra ansiedad. Pero debo continuar.

 

Todo lo que pienso, eso pienso escribir, los pensamientos que me agobian por momentos. Si todo acto es político, entonces ¿mi silencio es político? Con mi silencio me refiero a no haber hecho una carrera en los medios. ¿El que mucho abarca poco aprieta? Dedicarme a esto y a aquello. Escritor y actor. Y vendedor para pagar mi vida. Por ahora. Supongo que puede haber otra opción u otras opciones.

 

Y el sexo, y el amor, y la entrega, y el otro, y el disfrute. No sé ahora qué pienso.

 

¿Qué es lo valioso en todo esto, en la vida humana? El hombre y su paso por la tierra, el planeta, todo.

Pasan las horas, me siento un mediocre, me siento culpable por todo, por comer (y comeré aún más ahora en la cena), por no dedicar el tiempo suficiente a buscar trabajo, por no dedicar el tiempo suficiente a buscar castings, por no leer, por tirarme a ver alguna serie, por el ocio, por todo. Por no escribir ficción…

*

Agobio cotidiano. Miserias en la oficina. Egos. Miedo.

*

Mi jefa vuelve el lunes, una semana antes de lo planeado, adelantó su regreso la cerda obsesiva. Tengo miedo.

Author: Anónimo Temporal

Empezaré por un diario de mi propósito de recuperarme del abuso a ciertas sustancias y al sexo. Contaré historias sobre mi vida. Si toda narrativa es ficción, esta es, entonces, la ficción de mis días, la ficción de mi vida.

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