Pero que ‘good things come’

Hubo una época en la que dejé el café. Pero desde hace un buen tiempo he vuelto a él con furia. Amo esta sensación de escribir somnoliento, ya sea después de una noche de buen sueño o de una siesta de aquellas, y el olor del café, y el humo que sale de la taza, y empezar a tipear. ¡Ah!

A mamá se le parten los vasos y las tazas. Antes pensé que eran solo los míos, y que ella, inconscientemente, expresaba algo hacia mí. Ahora no descarto esa posibilidad, pero hoy, a las seis de la mañana, en mi cuarto, donde normalmente no se escucha nada que venga de la cocina, me despertó el estallido de algo que se había roto: un vaso contra el piso. Mamá dice que está retrocediendo en el proceso de duelo por la muerte de mi abuelo. Si bien tiene una tendencia a victimizarse y disfrutar del dolor, creo que también es cierto que, a ratos, está más compungida que días atrás. Me ha dicho que antes mi abuelo resolvía todo, que antes ella iba al supermercado todos los miércoles y compraba lo que se le antojase. Ahora va cualquier día, o sea que no hace una sola gran compra, y más bien lleva lo necesario. Le dije que yo suponía que ese ir y venir era parte del proceso. Se tiende a sublimar al muerto. Bastante incomodidad y dolor que le causaba tenerlo moribundo, soportar sus rabietas, y por más que una empleada la ayudaba, había que bañarlo, limpiarlo, darle la comida. Eso, ya al final. Supongo que mamá extraña lo de antes, la protección de cuando el viejo todavía estaba fuerte. Por mi parte, la angustia de estos días tiene que ver, entre otras cosas, con no darle dinero a mamá, y en cambio necesitar todavía del suyo. Eso, por un lado, me obliga a pensar más en la idea de irme y conseguir un trabajo, porque en este pueblo no pienso ser esclavo. Pero, por otra parte, verla así, me hace querer quedarme, acompañarla un tiempo más: se vienen las fiestas. Y, de paso, insistir un poco en el objetivo aquí, el sueño aquí, en este país.

Nada que nada de nada, de lo que vengo esperando. Pero buenas cosas llegan a quienes esperan, ¿no? Eso dice el refrán anglo. Que good things come to those who wait. Bueno, que se haga su voluntad, me digo. Yo, mientras, sigo escribiendo.

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Author: Anónimo Temporal

Empezaré por un diario de mi propósito de recuperarme, de dejar las drogas y el sexo. Contaré a manera de crónicas historias de mis amores, de los hombres de mi vida. Y hablaré, tal vez, de todo un poco, una especie de columna de opinión semanal.

6 thoughts on “Pero que ‘good things come’”

  1. Nos explicas bien la dualidad propia de un hijo, sentir la responsabilidad por la felicidad de la madre y al mismo tiempo intentar SER un sujeto libre. Es una contradicción interna, que finalmente se resuelve bien, estás pensando y sintiendo al mismo tiempo, tienes que vivir para escribir, escribir para vivir… ambas cosas son inherentes. Creo que tu primer gran libro lo leeré de un tirón, te prometo que no duraré diez años como con Milán Kundera.

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      1. Esa es la idea, todo comienzo es complicado: Pilares de la resiliencia son capacidad de juego, esperanza y auto-sostén, de frente a conquistar el mundo (Era una frase de Pinky y Cerebro). Yo disfruto leerte.

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  2. te escribo escuchando a Natalia Imbruglia TORN-DESGARRADA, vives y sorteas hoy el dolor pero desde ahí construirás tu felicidad. Siempre existe la ESPERANZA. Me recuerdas a LUIS añoro sus ósculos. Pero eso es el pasado parte de hundirme en la depresión. Finalmente, él era como todas ellas (Gertrudis-Ofelia-Diana-Tita cuántas más?) pagarle su tiempo y sus cuerpos/SERVICIOS.

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