Más tranquila y relajada (o De la creación y ese impulso angustioso)

No puedo, no sirve iniciar un texto nuevo cada vez. Ya he escrito esto antes. No lo publico siempre, pero en mis diarios hablo todo el tiempo de esa angustia a la hora de continuar las historias, de crear, de sentarse a imaginar. Una mezcla de pereza y terror. Pasa un poco en todo, creo: empezar a hacer ejercicio, por ejemplo, o empezar un ensayo de teatro. Claro, el teatro es arte también. O quien lo ejecuta puede tener esa pretensión. Así como en el teatro encontramos métodos para disponer el cuerpo a la acción, así creo yo que en la escritura me entrego primero a estas líneas vagas, fáciles, sobre mí, sobre mi vida, sobre la creación, para luego ir mezclándolo, de a poco, con avances en mis cuentos.

Por otro lado, he llegado a la conclusión de que necesito silencio y soledad para escribir. Bueno, necesito es un decir. Porque uno puede escribir en todo lado. Pero ya que no me veo obligado a entregar los materiales en una fecha determinada, a cumplir un deadline, porque los trabajos que hago (por buena o mala fortuna) los hago porque quiero, entonces prefiero acomodarme para sentir la menor cantidad de “angustia creadora” posible.

Por estos días pensaba también que hay momentos, incluso estados más propicios. Por ejemplo (y esto ya lo había leído antes), el estado de somnolencia cuando recién despierto es perfecto, la mente todavía no me golpea con tanta insistencia, así que me doy a escribir, a poner las palabras con menos dificultad. Después, ya cuando ha avanzado un poco el día, me cuesta más no distraerme. Me cuesta no esperar la respuesta de alguien en el WhatsApp, no ir a los mails, no pensar en el pago de esto o de aquello, y en miles de cosas que esta cotidianidad tecnológica y postmoderna ha traído consigo. Porque Internet, dicho sea de paso, puede ser un obstáculo: esa tentación de irse al Twitter, al periódico, a cualquier parte, como si la atención necesitara viajar.

El calor me molesta también. Si el fogaje pesa, me pongo de mal humor, y ya la angustia se hace más fuerte, y las líneas vienen con rabia: la cosa, difícil.

Y claro, no obviemos por favor, el hecho de que a la hora de escribir uno está en el campo de lo lúdico, que escapa a las pretensiones del capitalismo feroz, es decir, cuando escribo cuentos no lo hago (o no todavía) con un objetivo mercantil o de ganar dinero, lo cual atiza más mi angustia, sobre todo durante los días de semana.

Entonces lo que hago, y que recomendó no me acuerdo quién en uno de esos textos con consejos para escribir, es ir trabajando al mismo tiempo un cuento y el otro y el otro. El texto ese, me acuerdo, decía que hay que escribirlos de a tres en tres o de cinco en cinco, siempre en cantidades impares para no correr el riesgo de escribirlos a manera de espejos, algo así. No se refería a escribir exactamente al mismo tiempo. Pero bueno, yo voy escribiendo uno, si se me ocurre algo para una escena del otro, me paso al otro, y pienso algo sobre mí, entonces vengo a estas líneas, y así. Después, viene la corrección, eso es otra cosa. Pero hablo del destello, del impulso del cual sale el borrador.

Ahora, por ejemplo, sábado al mediodía, con varios archivos abiertos, con la taza de café aquí cerca, delante de mí, y la mente nublada todavía por las nueve horitas que por fin he podido dormir de corrido, releo un cuento, escribo en otro, y me doy permiso de redactar estas líneas para este blog anónimo, que me viene ayudando ya desde hace más de un año a mantener la mano caliente y la mente un poco (sólo un poco: es complicado) más tranquila y relajada.

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Author: Anónimo Temporal

Empezaré por un diario de mi propósito de recuperarme, de dejar las drogas y el sexo. Contaré a manera de crónicas historias de mis amores, de los hombres de mi vida. Y hablaré, tal vez, de todo un poco, una especie de columna de opinión semanal.

7 thoughts on “Más tranquila y relajada (o De la creación y ese impulso angustioso)”

      1. Gracias a vos, cada vez que escribes me regalas un poco de tu vida, de tu realidad y eso hoy en día es tan escaso, por eso aprecio mucho cuando escribes. Un gran abrazo, tengo fe que un día leeré tu libro y me gustará.

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      1. Que alegría que llegaste y respondiste. Solo escribe, cuando te leo tengo la idea que te conozco de hace mucho tiempo y realmente puedes transmitir mucha vida. Cuidate y no te pierdas, Abrazos.

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